16/10/08

Los adolescentes inactivos están en riesgo de más problemas conductuales

Un estudio apunta que el ejercicio también reduce los síntomas de depresión y ansiedad en los adultos

(FUENTE: American College of Sports Medicine, news release, Oct. 6, 2008)

MARTES, 14 de octubre (HealthDay News/Dr. Tango) -- En los adolescentes, la inactividad física se relaciona con problemas conductuales, sugiere un estudio finlandés realizado con más de 7,000 adolescentes que participaron en una encuesta que evaluaba sus niveles de actividad física y salud mental y emocional.

Los niños que reportaron menos de una hora de actividad física de moderada a vigorosa a la semana tenían más síntomas de ansiedad, retraimiento y depresión que los que eran más activos. Las niñas inactivas tenían problemas similares y eran más propensas que los niños inactivos también a informar sobre problemas de sueño y conductas de rompimiento de reglas.

Los niños inactivos de ambos sexos tenían más probabilidades que sus pares activos a tener problemas sociales y de atención.

"La adolescencia es de por sí una etapa complicada y a veces difícil de la vida, emocional, mental y físicamente", señaló el autor del estudio Marko T. Kantomaa, en un comunicado de prensa del American College of Sports Medicine.

"Complicar esto con los efectos negativos mentales y emocionales de la inactividad física no ayuda a la gente joven a pasar sin problemas a la adultez. La actividad física podría ser una manera altamente eficaz y relativamente fácil de ayudar en esa transición y podría, además llevar al establecimiento de hábitos saludables de por vida", afirmó Kantomaa.

Los investigadores señalaron que cada vez hay más evidencia que sugiere que un aumento en la actividad física ayuda a reducir los síntomas de depresión y ansiedad tanto en adolescentes como en adultos.

"Parece haber una conexión psicológica y fisiológica que, cuando funciona simultáneamente, ayuda a explicar los efectos benéficos del ejercicio sobre la salud mental", apuntó Kantomaa.

Los hallazgos del estudio aparecen en la edición de octubre de la revista Medicine & Science in Sports & Exercise.


http://healthfinder.gov/

14/10/08

Superar el fallecimiento de una mascota

La muerte de una mascota suele precisar en niños y personas muy mayores tratamiento psicológico

Numerosos acontecimientos en la vida de una persona pueden ser causa de estrés. Uno de ellos es la muerte de una mascota, un hecho no demasiado entendido por las personas que no conviven con animales, pero que puede provocar un profundo pesar en quienes sí lo hacen y sufren su pérdida. Cuando fallecen, la salud psíquica y física de sus dueños puede resentirse, a veces hasta el punto de precisar atención psicológica.

* Autor: Por CLARA BASSI
* Fecha de publicación: 13 de octubre de 2008

La pérdida de una mascota

La muerte de una mascota puede ser un acontecimiento profundamente doloroso para las personas que conviven con ella, menos que la muerte de un familiar directo pero más que la de ciertos parientes, explica Gary Kowalski, autor de "Adiós Toby. Cuando muere tu mascota". Según explica el experto, en un estudio realizado en Gran Bretaña sobre el fallecimiento de una mascota se comprobó que "el 10% de quienes han perdido a un animal desarrolla síntomas lo suficientemente graves como para justificar la visita a un médico". En otra investigación realizada concluyó que, en las semanas inmediatamente posteriores a la muerte, "más del 90% de los dueños experimentaron un trastorno en los hábitos de sueño o tenían dificultades con su alimentación, ambos síntomas de depresión clínica". Más de la mitad se volvieron absortos y evitaron actividades sociales. Casi el 50% se encontró con dificultades relacionadas con el trabajo, perdiendo entre uno y tres días laborales como resultado de la apatía o del bajo nivel de energía. Incluso hay indicios de que las parejas casadas son más propensas a divorciarse después de la muerte de una mascota en casa.

El autor puntualiza, además, que "todos estos síntomas sugieren que la muerte de una mascota es un asunto serio, con potencial para afectar de manera adversa la salud de una persona, la carrera y las relaciones". Está claro que para gran parte de quienes conviven con un animal doméstico éste llega a convertirse en un miembro más de la familia, y que su fallecimiento no puede dejar indiferente al resto de familiares. Sin embargo, en la sociedad actual aún se tiende a minimizar su fallecimiento.

Niños y ancianos, los más afectados

El impacto depende de cada persona y de su edad pero, en general, podría afirmarse que hay dos sectores especialmente vulnerables: los ancianos y los niños, explica el psicólogo Joan Gesa. Los niños pueden estar profundamente abatidos por esta muerte, aunque no se les note. De hecho, cuando se les pregunta por ello, la identifican como la experiencia más triste de su vida, según la psicóloga Jeannette Jones, de la Rutgers University (EE.UU.), relata Kowalski en su libro.

Para los niños de corta edad, que desde su nacimiento han convivido con un perro o un gato y que suelen ser los que más interactúan con ellos, puede resultar especialmente difícil comprender esta pérdida. Estos pequeños "pueden sentir que una parte de su familia se ha roto sin comprenderlo mucho", comenta Gesa.

Los ancianos también pueden sufrir por este fallecimiento, sobre todo cuando su única compañía es la del animal. Además, si antes han perdido a alguna persona muy próxima, esta muerte puede recordarles esa defunción previa. Las personas de media edad o adultas también pueden estar tristes, sentir pena durante un tiempo razonable y llorar, pero este dolor no debería conducirles a la depresión, informa Gesa.

SUPERAR EL VACÍO

La muerte de una mascota conlleva la ruptura de una rutina y unos hábitos arraigados entre las personas que convivían con ella en el hogar. Esta pérdida puede ser tan dolorosa que algunas personas optan por tener en casa varios ejemplares para evitar el ruidoso silencio y el gran vacío que dejan tras su muerte. La veterinaria Beatriz Morén, del Hospital Sala Gorón de Sitges (Barcelona), recomienda que, si se opta por esta medida, las dos mascotas que se adquieran no tengan la misma edad, sino que se lleven varios años de diferencia, para que ambas no mueran en la misma época, lo que resultaría doblemente doloroso para sus dueños.

Otro de los trucos que Kowalski apunta en su libro es escribir una carta de despedida, un ejercicio que puede ser de gran ayuda para liberarse de la ira y de la tristeza que se pueden sentir durante el periodo del duelo. Esta misiva de despedida puede ser especialmente útil en los casos en que la muerte de la mascota ha ocurrido repentinamente, por un atropello por ejemplo. Otra propuesta es que sus dueños estén presentes durante el momento de la muerte, una petición a la que cada vez son más sensibles y receptivos los veterinarios. Asistir a un animal querido en su transición a la muerte puede ayudar tanto a la mascota como a sus apenados dueños a asumir esta vicisitud. El acto físico de enterrar al animal y hacer una pequeña ceremonia también facilita la despedida.

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13/10/08

La gripe puede resultar mortal para las víctimas jóvenes *


La gripe puede resultar mortal para las víctimas jóvenes

Los CDC recomiendan actualmente vacunas para los que tienen entre seis meses y 19 años




Amanda, la hija de cuatro años de Richard Kanowitz, murió de la gripe el 1 de marzo de 2004, apenas 72 horas después de quejarse por primera vez de que se sentía mal.


Amanda llegó a casa del preescolar una tarde del viernes con tos y fiebre ligeras, recuerda su padre. Sus síntomas progresaron poco a poco durante el fin de semana, y para el domingo estaba decaída, todavía tenía fiebre y vomitaba. El pediatra dijo que había varios virus en circulación y aconsejó a los padres solamente que la mantuvieran hidratada.

Lo hicieron, pero el lunes en la mañana, Kanowitz fue a despertar a Amanda sólo para encontrar que había muerto durante la noche.

Amanda no había sido vacunada contra la influenza. En ese entonces, las directrices de los U.S. Centers for Disease Control and Prevention sólo recomendaban vacunar a los niños de seis a 23 meses de edad. "No caía dentro de las directrices, así que no la vacunamos", afirmó Kanowitz. "No estábamos conscientes de lo grave que es la influenza, de que mata a niños sanos".

Gracias en parte a Kanowitz, que fundó un grupo conocido como Families Fighting Flu, ahora las recomendaciones de los CDC urgen que todos los niños entre los seis meses y los 19 años de edad sean vacunados.

También se aconseja a las mujeres embarazadas que se vacunen, no sólo porque tienen un mayor riesgo de complicaciones relacionadas a la gripe, sino porque las vacunas también benefician a sus bebés. Los niños menores de seis meses tienen la mayor tasa de hospitalización por la gripe entre los niños. A pesar de este hecho concreto, apenas el veinte por ciento de las mujeres actualmente embarazadas encuestadas recientemente afirmó que planeaba vacunarse esta temporada.

Kanowitz y su esposa vacunan ahora religiosamente a sus otros dos hijos, que tienen 19 meses y seis años de edad. "Lo mejor que pudiéramos haber hecho para que Amanda estuviera aquí hoy en día hubiera sido vacunarla", aseguró. "Es la cosa singular más importante que los padres pueden hacer para protegerse a sí mismos y a sus hijos".

"La gripe causa muerte, no hay duda", señaló el Dr. John Treanor, profesor de medicina y microbiología en el Centro médico de la Universidad de Rochester en Nueva York. "Y aunque por lo general pensamos de la gripe que mata a la gente mayor o a los que tienen enfermedades crónicas, y es así, también nos hemos vuelto más conscientes de las muertes entre los niños pequeños".

"La mayoría de niños que mueren de gripe no habían sido vacunados, y sólo alrededor de la mitad de ellos tiene el tipo de condiciones de alto riesgo a las que normalmente dirigimos la vacuna", afirmó Treanor.

A 14 de junio de 2008, los CDC han recibido reportes de 83 muertes relacionadas a la gripe en niños durante la temporada de gripe 2007-08. 76 niños murieron durante la temporada anterior, y 46 en la temporada 2005-06.

El alto índice de mortalidad durante las dos temporadas de gripe anteriores podría haberse debido a una mala correspondencia entre las cepas circulantes de gripe y las incluidas en la vacuna, que se actualiza cada año.

Las autoridades predicen que la vacuna de este año tendrá una mejor correspondencia, y que habrá muchas existencias.

Cada año, más de 200,000 personas son hospitalizadas debido a complicaciones de la gripe, y 36,000 mueren, con frecuencia de grupos de alto riesgo como los adultos mayores y las personas que tienen problemas crónicos de salud.

Aunque los CDC recomiendan que cualquiera que desee reducir sus probabilidades de contraer la gripe se vacune, los grupos prioritarios incluyen a niños de 6 meses a 19 años de edad; las mujeres embarazadas; la gente mayor de 50; la gente de cualquier edad que tenga afecciones crónicas de salud; las personas que viven en hogares de ancianos y otros centros de atención a largo plazo; y los que tienen un alto riesgo de complicaciones relacionadas a la gripe, como los trabajadores de atención de la salud, los contactos en el hogar de las personas con un alto riesgo de complicaciones, y los contactos en el hogar y cuidadores fuera del hogar de niños menores de seis meses (que son demasiado jóvenes para ser vacunados).

Según los CDC, la temporada de gripe varía un poco cada año, pero puede comenzar desde octubre, alcanzando su punto máximo por lo general en enero o después, e incluso tan tarde como marzo.

"Es difícil de decir, pero en un año típico, vemos los primeros casos cerca de diciembre, y las cosas comienzan a acelerarse cuando los niños vuelven a clases tras las Navidades", apuntó Treanor. "Tal vez si la pudiéramos erradicar en los niños, no se propagaría a los adultos".

Más información

Para más información sobre dónde ponerse una vacuna contra la gripe, visite Families Fighting Flu.

Este invierno, mantenga la gripe a raya

Según los expertos, lo más importante y básico es la higiene, y estos consejos pueden reducir el riesgo de infección:

  • Lávese las manos. Los ungüentos y geles con base de alcohol matan a los gérmenes eficazmente, pero el agua y jabón ordinarios también ayudan.
  • Manténgase a al menos tres pies (un metro) de cualquier persona infectada de gripe, ya que esa es la zona más contagiosa.
  • Use una mascarilla si tiene que acercarse a alguien que pudiera estar sufriendo de gripe.
  • Si tiene gripe, no salga en público. Evite el trabajo y la escuela para no propagar el virus.

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