18/1/09

Los hábitos de los padres influyen notablemente en la conducta de sus hijos, y en su consumo de alcohol y tabaco

El bajo nivel sociocultural de los padres se relaciona con un mayor riesgo de que sus hijos consuman tabaco y alcohol, suspendan, vean más televisión y no practiquen deporte

Madrid, 14 enero 2009 (mpg/AZprensa.com)

La conducta de los padres tiene una influencia determinante en los hábitos de sus hijos, tal y como se desprende de los resultados del estudio “La influencia de los padres sobre el consumo de alcohol y tabaco y otros hábitos de los adolescentes”, que acaba de publicar la Revista Española de Salud Pública.

Un total de 4.019 adolescentes y 7.359 padres han participado en este estudio realizado por la Fundación Kovacs y la Dirección General de Menores y Familia de la Consejería de Presidencia del Gobierno Balear en 2005 con el objetivo de determinar la influencia del nivel sociocultural y los hábitos de los padres en los de los adolescentes españoles.

Según destaca el doctor Francisco Kovacs, primer autor del estudio, los resultados reflejan que “el bajo nivel sociocultural de los padres y el que la madre beba alcohol tienen el efecto más determinante sobre el consumo de alcohol y tabaco por parte de los hijos”. “Además”, prosigue, “los hijos tienden a reproducir los hábitos de sus padres, como la práctica de deportes, el consumo de alcohol o el consumo excesivo de televisión”.

El doctor Kovacs subraya “estos resultados sugieren que los padres deben asumir su responsabilidad en la educación de los hijos y ejercer como padres, no como amigos o colegas”.

Mayor influencia de los hábitos de la madre

El análisis de los datos refleja que las madres fuman y beben menos que los padres (el 54,51% y el 43,28%, frente al 55,11% y el 73,13%, respectivamente). No obstante, la diferencia entre los sexos es de signo opuesto entre los hijos, entre los que las chicas fuman más que los chicos, y beben aproximadamente lo mismo (fuman el 13,56% de ellas y el 8,61% de ellos, mientras que beben el 20,93% de ellos y el 20,22% de ellas).

Mientras que el hecho de que el padre beba alcohol no tiene influencia sobre sus hijos, el que la madre lo haga prácticamente dobla el riesgo de que sus hijos adolescentes lo hagan y, especialmente, sus hijas (entre las que el que la madre beba aumenta un 253% el riesgo de que lo hagan). Curiosamente, el que la madre beba también aumenta el riesgo de que sus hijos, y especialmente sus hijas, fumen (ese riesgo aumenta un 217% entre las hijas de las madres que beben). Esos hallazgos podrían sugerir que el hecho de que la madre (y no el padre) beba alcohol aumenta en general los hábitos tóxicos de sus hijos (y especialmente de sus hijas), y futuros estudios deberán profundizar en su explicación.

El número de horas que los padres ven la televisión cada día y el que hagan deporte influye en los hábitos correspondientes de sus hijos, pero no en el que estos beban alcohol o fumen.

El nivel sociocultural de los padres influye en muchos aspectos de los hábitos y las conductas de sus hijos; aumenta el riesgo de que fumen, beban alcohol, suspendan asignaturas, no practiquen deporte y vean más horas de televisión.

Es de señalar que esos resultados fueron similares entre los estudiantes de colegios públicos, privados y concertados, y que los modelos de regresión reflejaron que el tipo de escolarización no modifica la influencia de los padres en los hábitos, actitudes y rendimiento de sus hijos.

Metodología

En este estudio se usaron métodos previamente validados para recoger datos sobre la salud y los hábitos de los escolares de entre 13 y 15 años y de sus padres. Mediante modelos de regresión logística múltiple se analizó la influencia de los hábitos y costumbres de los padres sobre los de los hijos.

Para ello, se recogieron mediante cuestionarios los datos relativos al consumo de alcohol, de tabaco, rendimiento académico, práctica de deporte adicional a los obligatorios en la escuela y consumo de televisión (horas al día) entre los adolescentes. Igualmente se recabó la información sobre la edad, la ingesta de alcohol y tabaco, la práctica habitual de deportes, el consumo de televisión y el nivel sociocultural entre los padres.

A pesar de que el consumo de tabaco y alcohol es muy común entre lo adolescentes y se ha convertido en un problema de salud pública y a diferencia de lo que ocurre en los USA y en la mayoría de los países europeos, en España se han realizado pocos estudios para analizar la influencia de los hábitos paternos en el consumo de alcohol y tabaco en los jóvenes.


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12/1/09

El índice de partos de adolescentes aumentó en 26 estados en 2006

El gobierno informa que los índices más elevados se encuentran en el sur y el suroeste, mientras que los más bajos en el noreste

(FUENTE: U.S. Centers for Disease Control and Prevention, news release, Jan. 7, 2009)

MARTES, 7 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- El índice de partos de adolescentes en los Estados Unidos aumentó en 26 de los cincuenta estados en 2006, lo que representa casi a todas las regiones del país, de acuerdo con un informe reciente.

Por allá en diciembre de 2007, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de EE. UU. informaron que el índice de partos de adolescentes en todo el país había aumentado por primera vez en quince años en 2006, de 40.5 nacimientos por mil mujeres entre los 15 y los 19 en 2005 a 41.9 en 2006. Según la agencia, esas estadísticas se basaron en un 99 por ciento de todos los certificados de nacimiento de los EE. UU. para 2006.

El informe más reciente, publicado el miércoles por el Centro nacional de estadísticas sobre salud de los CDC incluye estadísticas de nacimientos estado por estado según todos los certificados emitidos en 2006.

El informó reveló que los índices de partos de adolescentes fueron los más altos en el sur y el suroeste, de los cuales los más altos fueron en Misisipí (68.4), seguido de Nuevo México (64.1) y Texas (63.1).

Los índices de partos de adolescentes para 2006 fueron los más bajos en el noreste, los menores en Nuevo Hampshire (18.7), Vermont (20.8) y Massachusetts (21.3), según el informe, Births: Final Data for 2006 (Datos finales sobre nacimientos en 2006).

Según el informe, los únicos estados que informaron sobre una reducción en los índices de partos de adolescentes entre 2005 y 2006 fueron Dakota del Norte, Rhode Island y Nueva York.

El índice de partos de adolescentes entre los 15 y los 19 aumentó en tres por ciento en 2006, lo que interrumpió un periodo de catorce años de reducción continua entre 1991 y 2005. Solo el índice para los adolescentes más jóvenes se redujo en 2006, a 0.6 por mil mujeres entre los 10 y los 14. Los índices de adolescentes entre los 15 y los 17, y entre los 18 y los 19 aumentaron 3 y 4 por ciento, respectivamente. Según el informe, estos aumentos siguieron reducciones de 45 y 26 por ciento, respectivamente, en los índices entre 1991 y 2005.

Entre 2005 y 2006, los índices de nacimientos aumentaron 3 y 5 por ciento cada uno para los adolescentes blancos no hispanos y los negros no hispanos,y para los indígenas o los nativos de Alaska, así como 2 por ciento para los adolescentes hispanos. El índice de adolescentes asiáticos o de las islas del Pacífico no cambió, según el informe.

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10/1/09

Los padres no son los mejores para evaluar los hábitos de alimentación y de ejercicio de sus hijos

Una encuesta halló discrepancias entre la percepción y la realidad

(FUENTE: Elsevier, news release, Jan. 9, 2009)

MIÉRCOLES, 9 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Según un estudio reciente, los padres no siempre son los mejores para evaluar los hábitos de alimentación y de ejercicio de sus hijos.

Los investigadores informaron en la edición de enero y febrero de la Journal of Nutrition Education and Behavior que las madres de niños en edad preescolar pensaban que sus hijos comían bien y hacían suficiente ejercicio, mientras que las que tenían niños mayores, no. Pero cuando se examinaron los niños y sus hábitos reales con mayor detenimiento, hubo pocas diferencias entre ambos grupos de edad.

Al comparar las respuestas del cuestionario con la estatura y el peso de los niños, los investigadores hallaron que los niños más pequeños no estaban mucho mejor que los mayorcitos.

"Aunque los niños en edad preescolar tenían comportamientos más saludables, según lo recordaban los padres, solo cumplían con dos de las recomendaciones dietéticas, frutas e ingesta de lácteos bajos en grasa. Los demás patrones de actividad durante el tiempo libre y de alimentación sobre los que informaron los padres no cumplían con las recomendaciones actuales", señaló en un comunicado de prensa de la revista Hollie A. Raynor, del departamento de nutrición de la Universidad de Tennessee en Knoxville.

"De manera sorprendente, además del consumo de comidas rápidas, este estudio halló que poca de la alimentación y de los comportamientos durante el tiempo libre según lo informaron los padres se relacionaba con la situación de peso, lo que podría ser una consecuencia de la baja calidad general de la dieta y de la inactividad relativa sobre la que se informó en esta muestra diversa. Así, las intervenciones diseñadas para ayudar a los niños a cumplir las recomendaciones sobre el tiempo tiempo libre y la dieta deberían comenzar ayudando a los padres de niños en edad preescolar a desarrollar habilidades que ofrezcan la estructura y el ambiente necesarios para que sus pequeños hijos desarrollen estilos de vida saludables", escribió.

La encuesta, en la que investigadores de la escuela de Knoxville, Tennessee y de la facultad de medicina de la Universidad Brown entrevistaron a 172 madres, halló que más de las que tenían hijos pequeños creían que su hijo era activo o un poco más que sus compañeros y que veía menos televisión los fines de semana que las madres de los niños mayorcitos.

Estos niños mayores, según sus madres, también consumían más bebidas azucaradas y refrigerios salados y dulces que los más pequeños. Tampoco comían la cena con sus padres con la misma frecuencia que los de preescolar, factor que generalmente se considera que conduce a que los niños tomen peores decisiones sobre su alimentación.

http://healthfinder.gov/

7/1/09

Los adolescentes divulgan conductas de riesgo en las redes sociales de internet

Pero una intervención a través de correo electrónico podría provocar un cambio en algunos adolescentes, según encuentra un estudio

Por Serena Gordon
Reportera de Healthday

(FUENTES: Megan A. Moreno, M.D., M.S.Ed., M.P.H., assistant professor, pediatrics, University of Wisconsin-Madison; Kimberly Mitchell, Ph.D., research professor, Crimes Against Children Research Center, Family Research Lab, University of New Hampshire, Durham, N.H.; January 2009, Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine; Jan. 5, 2009, news release, Seattle Children's Research Institute)

LUNES, 5 de enero (HealthDay News/Dr. Tango) -- Más de la mitad de adolescentes que usan la red social de MySpace han publicado información sobre la conducta sexual, el abuso de sustancias o la violencia, según una investigación reciente.

La buena noticia, según un segundo estudio del mismo grupo de investigación, es que una intervención sencilla, en este caso un mensaje de correo electrónico de un médico, hizo que algunos adolescentes cambiaran sus conductas arriesgadas.

"Me sorprendió por lo menos un poco lo claramente que los adolescentes discutían conductas que tenemos que luchar para que nos cuenten", apuntó la Dra. Megan Moreno, profesora asistente de pediatría de la Universidad de Wisconsin en Madison.

"Cuando comenzamos a obtener los hallazgos, nos preguntamos por qué lo hacían", dijo Moreno. "¿Es que no lo comprenden? Y si en realidad no entienden que es algo público, ¿podemos enviarle un mensaje de advertencia para informarles lo pública que es su información en realidad?". Cuando se llevaron a cabo los estudios, Moreno trabajaba en la Universidad de Washington y en el Instituto de investigación pediátrica de Seattle.

"Necesitamos crear maneras de enseñar a los adolescentes y a sus padres a usar internet de manera responsable", advirtió en una declaración el Dr. Dimitri Christakis, autor principal del estudio y director del Centro de salud, conducta y desarrollo infantiles del Instituto de investigación pediátrica de Seattle.

Los resultados de ambos estudios aparecen en la edición de enero de la revista Archives of Pediatric and Adolescent Medicine.

Más del 90 por ciento de los adolescente de EE. UU. tienen acceso a internet, según la información de respaldo de los estudios. Alrededor de la mitad de todos los adolescentes que usan internet también usan sitios de redes sociales, como MySpace y Facebook. MySpace tiene más de 200 millones de perfiles, según los estudios, de los cuales cerca de una cuarta parte pertenece a adolescentes menores de 18 años.

Moreno y colegas seleccionaron al azar a 500 perfiles de MySpace de personas que informaron que su edad era de 18 años. Recolectaron la información durante el verano de 2007.

Encontraron que el 54 por ciento de los perfiles contenía información sobre conductas arriesgadas. 24 por ciento se refería a conductas sexuales, 41 por ciento a abuso de sustancias y 14 por ciento publicó información sobre violencia.

Entre los factores relacionados con un menor riesgo de publicar conductas arriesgadas se encontraban mostrar participación religiosa o en deportes o pasatiempos.

Para el otro estudio, los investigadores seleccionaron al azar 190 perfiles de personas que tenían entre 18 y veinte años que publicaron conductas arriesgadas, como información sexual. A la mitad se le envió un mensaje de correo electrónico de un médico que señalaba que éste había notado la conducta arriesgada en su perfil y sugería cambiar la información mostrada. El mensaje de correo electrónico también ofrecía información sobre dónde hacerse pruebas de enfermedades de transmisión sexual.

Casi el catorce por ciento de los que recibieron el mensaje eliminaron las referencias a la conducta sexual, frente al cinco por ciento de los demás.

"Fue una manera creativa y singular de llegar a los adolescente", apuntó Kimberly Mitchell, autora de un editorial acompañante en la misma edición de la revista y profesora de investigación del Centro de investigación de crímenes contra los niños de la Universidad de New Hampshire en Durham.

Mitchell aconsejó a los padres no intentar prohibir a sus hijos el uso de estos sitios por completo. "Es importante que los padres comprendan la importancia que estos sitios de redes sociales tienen para los niños", apuntó. "No es algo que vaya a desaparecer y no son del todo malos. Estos sitios pueden tener algunos aspectos realmente positivos. Pero los adolescentes no necesariamente piensan en diez años en el futuro, cuando los empleadores o administradores universitarios pudieran ver tales sitios. Los adolescentes viven en el aquí y el ahora, y los padres deben hablarles sobre los impactos a mayor plazo y ayudarles a pensar en algunas de las repercusiones".

Moreno sugirió que los padres pidan a sus hijos que les muestren sus páginas de MySpace o Facebook. "Los adolescentes seguro se resistirán, como ante muchas cosas como las horas de llegar a casa", advirtió. "Algunos padres piensan que es una violación de la privacidad, como leer un diario, pero en realidad es algo público".

Los padres deben usar esta información para iniciar conversaciones, aconsejó Moreno.

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