Articulos Medicos, Sicologicos y Generales para orientacion de Padres y Madres
27/3/06
Analizan fórmulas para lactantes
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) dice que existen distintas marcas de fórmulas para lactantes que pueden variar con respecto a sus ingredientes y digestibilidad. La mayoría son elaborados para bebés que no presentan problemas nutrimentales específicos.
También existen fórmulas especiales para bebés prematuros, con problemas de sensibilidad, de reflujo, de intolerancia a la lactosa, etcétera.
Las fórmulas para lactantes se elaboran para ser consumidas en base en la edad y peso del bebé. En el mercado se encuentran las denominadas fórmulas de inicio o para lactantes de cero a seis meses, y las llamadas de continuación o para bebés de seis a 12 meses.
Es importante señalar que las fórmulas de continuación son parte de una alimentación mixta en donde una fracción del aporte calórico proviene del consumo de otros alimentos.
La mayoría de las fórmulas se fabrican a partir de leche de vaca o de sus componentes, y sus contenidos de lactosa, proteínas, vitaminas y minerales son reajustados para asemejarse a los de la leche materna. La composición de estas fórmulas debe ser tal que contengan los nutrimentos necesarios sin favorecer la sobrealimentación.
Para cuantificar el valor nutrimental de las fórmulas analizadas, el Laboratorio Profeco tomó como referencia la ingesta diaria recomendada (IDR) para lactantes por el Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán.
Dicha IDR fue comparada con la proporcionada por cada fórmula según las indicaciones de preparación contenidas en las etiquetas correspondientes.
Las grasas que contienen las fórmulas analizadas —de 19 a 29 gramos por cada 100 gramos de producto— son de origen vegetal, debido a que en las fórmulas se sustituye la grasa de la leche de vaca por aceites de coco, palma, soya, girasol y canela entre otros.
Recomendaciones.
Todas las fórmulas para lactantes deben consumirse bajo la supervisión del pediatra. Independientemente del contenido nutrimental de las fórmulas, es importante recordar que estos productos no contienen los anticuerpos que se encuentran en la leche materna. Por esta razón no deben sustituirla a menos que sea estrictamente necesario.
Antes de adquirir el producto, se debe revisar la etiqueta. Por lo general, las fórmulas de inicio exhiben el número uno junto a la marca, y las de continuación el número dos.
Se deben seguir cuidadosamente las instrucciones de preparación dadas por el fabricante. Nunca se deben mezclar diferentes marcas, ya que puede alterar la dosis nutrimental requerida por el bebé. Es recomendable cuidar la correcta preparación de los biberones, así como la calidad y el tipo de agua utilizada. Nunca se debe olvidar que el líquido puede ser vehículo de contaminación bacteriana, o puede aumentar el contenido de minerales de la fórmula.
Es importante señalar que la leche de vaca es por sí sola inapropiada para niños menores de un año, ya que el tipo y cantidad de nutrimentos no son los más adecuados para esa edad.
Los niños con intolerancia a la lactosa o alergia a la proteína de la leche no deben tomar fórmulas estándar basadas en la leche de vaca. No se debe olvidar de verificar que el producto esté perfectamente cerrado, dentro de la fecha de caducidad y que el envase no presente abombamientos.
Leche materna.
La leche materna en el alimento de primera elección para los lactantes sanos en los primeros seis meses de vida.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la alimentación exclusiva con leche materna durante el primer semestre de vida para recién nacidos sanos a término.
La lactancia materna por sí misma provee todos los nutrientes necesarios durante los primeros seis meses de vida, lo que supone una mejor regulación metabólica, mayor protección inmunológica y menor riesgo de sensibilidad alérgica, y condiciona una menor incidencia de enfermedades crónicas.
Además, establece un vínculo madre-hijo más adecuado y favorece en el bebé un mejor desarrollo emocional e intelectual.
La leche humana tiene un contenido proteínico que contribuye a su digestibilidad y a la mejor absorción de calcio, hierro y vitamina B12, además, ayuda al establecimiento de flora intestinal favorable.
El estudio.
El análisis del Laboratorio Profeco incluyó siete fórmulas para bebés de cero a seis meses de edad, y cinco para usarse de seis meses a un año de edad. De cada marca se analizaron tres lotes diferentes. Cuando no se encontró más de un lote, se analizaron muestras procedentes de tres puntos de venta. En cada producto se analizaron las siguientes características:
Contenido neto. Se verificó que el contenido del producto correspondiera a lo declarado en la etiqueta.
Calidad sanitaria. Se evaluó que los productos cumplieran con las especificaciones sanitarias que marca la normatividad vigente para asegurar que el producto haya sido elaborado bajo buenas prácticas de manufactura, por lo que su consumo no debe representar un riesgo para la salud de los lactantes.
Información al consumidor. Se revisó que la etiqueta incluyera información como contenido neto, denominación, marca, razón social, nombre y domicilio del fabricante o comercializador, lote y fecha de caducidad. Además debía incluir los valores nutrimentales del producto, instrucciones de preparación y conservación antes y después de abrir el envase.
Valor nutrimental. Se evaluó que los productos involucrados en el estudio cumplieran con lo que declaran en lo que se refiere al aporte calórico y contenidos de proteína, grasa, ácido linoleico, vitaminas A, D, C, B1, B2 y minerales como sodio, potasio, calcio, magnesio, hierro, cobre y zinc.
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Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
19/3/06
Natación infantil
A las pocas horas de nacer, al mes, al año… Los expertos no se ponen de acuerdo. No existe unanimidad respecto a la mejor edad para que un bebé comience a acudir a clases de natación. Algunos médicos aseguran que a partir del primer mes los niños están listos para adquirir técnicas de flotación, mientras que otros animan a esperar hasta los dos años y recuerdan que, a pesar de todo, no es hasta los cuatro años cuando el aparato locomotor está lo suficientemente maduro como para aprender a nadar. Respecto a los posibles daños derivados de la depuración de las piscinas con cloro, parece claro que no existe peligro para el organismo de los pequeños, puesto que las técnicas habituales de limpieza recurren a otros sistemas como el uso de hipoclorito (con bajo contenido en cloro), bromo, ozono o rayos ultravioleta.
A qué edad puede acudir un bebé a la piscina
La matronatación se define como “la enseñanza de la natación a bebés de corta edad”, pero ¿qué significa corta edad? Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), con datos de ‘La Guía del niño’ del Hospital de La Paz, “no existe unanimidad al respecto”, es decir, no hay una edad considerada idónea para aprender a nadar. “En todo caso, -reconoce María Castillo, profesora del INEF de la Universidad de La Coruña- depende de la madurez del bebé”.
La natación es una de las maneras más completas y divertidas de practicar deporte, además de un buen modo de prevenir que los niños se ahoguen en el agua por no saber nadar. Por ello es importante que nos familiaricemos con el medio acuático desde que somos pequeños y que ya los primeros baños en casa sean aprovechados por los padres para que el niño pierda el miedo al agua. Introducir la cabeza del bebé bajo el agua en la bañera, para lavarle la cara, o mojarle la cabeza y la frente son dos técnicas que pueden ayudar a conseguirlo.
Desde la escuela de natación Ureabi, su director, Alfonso Valdeolmillos, asegura que “no se trata de hacer bebés campeones, sino de que adquieran seguridad y sepan cómo actuar si caen al agua”. De hecho, en este centro los bebés acuden a clases de natación desde que tienen un mes. “En realidad, se trata de enseñarles a flotar en posición dorsal para que, en caso de que caigan al agua, sepan flotar. Es posible que el niño proteste un poquito, pero cuanto más pequeños empiecen, mejor”, asegura.
Con una veintena de clases, los bebés aprenden a flotar en posición dorsal; su cabeza es aún muy pesada como para que puedan controlarla y si nadasen boca abajo no podrían sacarla del agua. Además, hasta el cuarto o quinto mes de vida bloquean de manera natural la respiración debajo del agua, en un acto reflejo que les ayuda a cerrar las vías respiratorias por unos instantes, y con tan sólo un año- afirma Valdeolmillos - pueden nadar de espalda, siempre que un adulto les vaya cogiendo de la mano. Con una veintena de clases, los bebés aprenden a flotar en posición dorsal
“Aunque algunos organismos recomiendan comenzar la natación a partir de los cuatro años, es preciso aclarar que no existen evidencias que la desaconsejen antes de esta edad”, apunta la Asociación Española de Pediatría.
Por su parte, María Castillo reconoce que si las instalaciones acuáticas reúnen todas las medidas de seguridad y calidad del agua, no hay mayor problema por apuntar a los bebés a clase de natación, salvo porque sean muy chiquitines y tengan problemas para regular la temperatura o sean, por ejemplo, propensos a infecciones de oído. “Por acudir antes a estas clases no se gana nada. El ritmo de maduración del niño no se puede cambiar y por muchas clases que dé aprenderá a hacer aquello para lo que esté maduro”, precisa.
Según esta experta, las investigaciones apuntan a que antes de que los pequeños cumplan dos años de edad no hay diferencia entre los niños que van a la piscina y los que no van, porque el sistema nervioso aún es inmaduro. No obstante, considera positivo llevar al niño o niña a la piscina antes de cumplir esa edad por todo lo que los padres, que le acompañan en las clases, puedan compartir con él, y asegura que esta experiencia en común reporta beneficios de tipo afectivo más que físico. “Hasta los cuatro años un niño no está listo para coordinar el movimiento de las extremidades con la respiración, sólo aprende a tener equilibrio, orientación y control de la posición del cuerpo”, confirma.
Ventajas
La unión entre padres e hijos durante las clases de natación es indiscutible. El progenitor acompaña al pequeño durante toda la sesión, que suele durar unos treinta minutos, cuatro días a la semana, y consigue infundirle la tranquilidad que necesita para perder el respeto a un medio similar al que, al fin y al cabo, ha conocido durante los primeros nueve meses de vida.
Pero además de los beneficios sobre el vínculo afectivo, para María Castillo la matronatación es una fuente de estímulo en todo el cuerpo del bebé que le permite ir despertando sus sensaciones al mismo ritmo que desarrolla otras habilidades como sentarse o gatear. La matronatación es una fuente de estímulo en todo el cuerpo del bebé
“En un principio, el niño o niña ralizará movimientos muy descoordinados, que se convierten poco a poco en algo parecido a lo que podrían ser las primeras habilidades acuáticas”, explica. Realizan una especie de gateo en el agua, que simula el nadar de los perros, pero que en ningún caso tiene nada que ver con la disciplina acuática.
En este sentido, Alfonso Valdeolmillos destaca también la mejora que la natación supone en niños con problemas de parálisis cerebral, problemas de espalda o síndrome de Down. “Al no haber fuerza de la gravedad en el agua pueden realizar ejercicios de manera más sencilla”, matiza. “Resulta especialmente conveniente que practiquen la natación los menores con problemas de columna vertebral o con movilidad reducida (niños en silla de ruedas, obesidad importante), es decir, aquellos que apenas pueden practicar otros ejercicios físicos. Sin embargo, no es siempre recomendable en niños asmáticos, ya que muchas de las crisis están desencadenadas por hongos o humedad”, añade la AEP.
En cuanto a las condiciones de las piscinas y los cursillos, se deben organizar programas en un horario en el que las instalaciones estén lo menos frecuentadas posible, ya que muchas veces lo que asusta a los niños es el bullicio o las salpicaduras de otros nadadores. Respecto a la temperatura del agua, ésta debe mantenerse alrededor de los 30 grados, la profundidad no debe superar el metro, preferiblemente para que los padres hagan pie y puedan reaccionar mejor ante cualquier contratiempo. Y es imprescindible que haya socorristas y monitores siempre cerca de los niños.
Peligros
Algunas de las preocupaciones de los padres cuando comienzan a llevar a su hijo a la piscina es la posibilidad de que éste rechace el medio acuático o las posibles consecuencias de la ingesta de agua clorada. En este sentido, María Castillo asegura que las condiciones higiénicas de la piscina están impuestas por las correspondientes áreas de sanidad de cada comunidad autónoma y recalca los “estrictos controles de calidad” a los que son sometidas las instalaciones.
La polémica más reciente en este aspecto hace referencia a diversos recortes de prensa en los que se advertía de que la natación antes de los dos años podía dañar los pulmones de modo irreversible. Según Valdeolmillos, esta información está elaborada a partir de un estudio realizado por el doctor Alfred Bernard, profesor de toxicología de la Universidad católica de Lovaina (Bélgica), quien declaró que la natación en piscinas fuertemente cloradas podría ser un factor de riesgo de desarrollo o empeoramiento del asma en el niño. “Después de hablar con el propio Bernard, él mismo aclaró que el estudio se refería al riesgo de la cloramina, resultante de la reacción del cloro con elementos orgánicos derivados de la piel y la orina. En este caso, sí se pueden producir determinados malestares, siempre y cuando se den concentraciones muy altas”, tranquiliza el director de la escuela Ureabi, que explica cómo las piscinas son depuradas en la actualidad con hipoclorito (una sustancia baja en cloro), bromo, ozono, cobre-plata o rayos ultravioleta. “Además, la depuradora tiene que estar funcionando constantemente, lo que evita la formación de cloramina, y las exigencias sanitarias obligan a renovar cada día el 5% del agua y el aire de las instalaciones”, precisa.
No existen evidencias del riesgo de desarrollo o empeoramiento del asma por acudir a clases de natación
Desde la Asociación Española de Pediatría, se asegura que no existen evidencias del riesgo de desarrollo o empeoramiento del asma por acudir a clases de natación desde pequeños y hace referencia a un informe elaborado por los doctores J. Elorz y C. González, de la Unidad de Neumología Infantil del Servicio de Pediatría del Hospital de Basurto (Vizcaya), que concluye que “está demostrada la relación entre el aumento de la prevalencia de asma y la práctica de la natación a nivel profesional, pero no hay evidencia de que el riesgo de padecer asma aumente en los niños que acuden a las piscinas, siempre que en éstas existan unos niveles de cloración del agua dentro de los limites establecidos y que la aireación de las instalaciones sea adecuada”.
Sí existe riesgo- continúa la AEP- de que los niños más pequeños presenten hiperhidratación por la ingesta de agua, mientras que las enfermedades más frecuentes incluyen la conjuntivitis química por cloro (sobre todo en verano, ya que el sol contribuye más a ello), la conjuntivitis infecciosa vírica o bacteriana, la infección de córnea en niños con lentillas, el denominado molluscum contagiosum (infección de la piel a modo de verruga con centro deprimido), infecciones de los pies por hongos (sobre todo en duchas), la pitiriasis versicolor (infección de la piel de la espalda por hongos) o las diarreas. “Estas infecciones se propagan en su mayoría por el agua, aunque habitualmente son benignas”, tranquiliza.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
14/3/06
Ortodoncia temprana
La prevención, asignatura pendiente
Los dientes juegan un papel fundamental en la masticación de los alimentos y en la comunicación, al permitir la pronunciación correctamente. Pero, además, su implantación constituye uno de los factores estéticos más determinantes por la armonía que puede proporcionar a un rostro.
El hecho de que en España la salud bucodental no esté integrada de forma amplia en los servicios gratuitos hace que sea contemplada por la mayoría de los ciudadanos todavía como un lujo “más que como uno de los aspectos necesarios dentro de la salud general del individuo”, asegura la doctora Montserrat Catalá, profesora titular de Odontopediatría de la Universidad de Valencia y exvicepresidenta de la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP).
Sin embargo, aunque en un porcentaje muy inferior a la media europea, son muchos los padres que se preguntan cuándo hay que empezar a llevar a los niños al dentista; si existen realmente tratamientos preventivos eficaces; si merece la pena prestar atención a las caries en los dientes de leche, o si la colocación de los aparatos correctores debe hacerse antes de que los pequeños den el estirón.
La recomendación de sociedades científicas como la American Academy of Pediatric Dentistry o la propia SEOP es muy clara: conviene llevar a los niños a edades tempranas a un dentista especializado en atención integral del niño y del adolescente.
Pero en nuestro país cuesta encontrar profesionales dedicados exclusivamente a este campo. Según el doctor José Enrique Solano, responsable del equipo de investigación de Estomatología Infantil y Ortodoncia de la Universidad de Sevilla, su número es restringido por la alta cualificación que se requiere y por que el trabajo con el paciente es muy duro: “son necesarias técnicas de Psicología, a veces corregir hábitos, comportamientos y conductas, y esto agota a un profesional”, afirma.
La doctora Ane Vitoria, una de las pocas especialistas tanto en Odontopediatría como en Ortodoncia, coincide con su colega sevillano en que es a partir de los tres años cuando resulta conveniente que un niño acuda periódicamente a la consulta de un odontopediatra. Allí se identifican los problemas dentales y, cuando es preciso, se interviene para guiar los dientes que van a erupcionar.
Un experto en la boca de los más pequeños conoce lo que ocurre y lo que va a ocurrir en ella y, gracias a las revisiones, normalmente anuales o semestrales, es capaz de prever el desarrollo oral y de evitar posteriores problemas que podrían luego tener difícil remedio. “La atención temprana compensa en la solución y en el resultado final. Aunque sea necesaria una terapia en una segunda etapa (adolescencia) ésta será menos agresiva”, afirma el doctor Solano.
Ane Vitoria, con una amplia formación en EE.UU. Y Europa, precisa que es primordial que los dientes de leche se mantengan en su sitio hasta su pérdida natural, para evitar malposiciones dentales, y que hay que procurar conservarlos sin caries o tratarlos si las tienen.
Educación para la salud dental y seguimiento precoz
Cuatro de cada diez niños tienen caries. A los 6 años el porcentaje ronda el 30%, a los 12 se acerca al 60% y a los 14 puede superar el 70%, advierte el Consejo General de Colegios Oficiales de Odontólogos y Estomatólogos de España. La adopción de medidas preventivas, como la fluoración del agua, permite rebajar su prevalencia en un 40-60%, según la Fundación Dental Española.
Los padres juegan un papel esencial en la educación para la salud dental y son los principales responsables de llevar al niño al dentista. Monserrat Catalá también echa en falta la difusión de protocolos de actuación en colegios, por ejemplo, para saber cómo actuar si se produce un accidente con consecuencias en la boca. La doctora Vitoria insiste en la importancia de que los pequeños adquieran el hábito de cepillarse adecuadamente desde chiquitines. “Primero ellos solitos y, después, un repaso con ayuda”, remarca.
Pero es importante que los pequeños se limpien cada día toda la boca y no sólo los dientes. “Una buena limpieza bucodental pasa por cepillar a diario los dientes, las encías, el interior de los carrillos y la lengua, donde se acumula la placa bacteriana responsable de la halitosis. Con ello prevenimos y controlamos la aparición de ciertos problemas como la caries y la piorrea”, explica el doctor Ignacio Corral.
No obstante, a pesar seguir unos adecuados hábitos son numerosas las afecciones que pueden perturbar la salud bucodental, como caries, malformaciones, malposiciones dentarias, traumatismos... Un seguimiento adecuado, con revisiones anuales a partir de los tres años, tal y como está establecido en los países nórdicos, hace que la prevención y la posibilidad de poder identificar a tiempo numerosos problemas se conviertan en la mejor garantía de eficacia de cualquier tratamiento. En caso de pérdida de alguna pieza o parte de ella en un accidente, la doctora Catalá recuerda que hay que buscar el diente o fragmento, “guardarlo en una solución acuosa, preferentemente leche” y acudir “inmediatamente” a un especialista.
Maria Cruz Andrés, presidenta de la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), está de acuerdo con el resto de los especialistas consultados: para poder indicar un tratamiento temprano es necesario observar antes el desarrollo del niño. El tratamiento precoz es, sobre todo en los problemas esqueletales (como por ejemplo la mordida cruzada o las progenies -mandíbulas grandes y maxilares superiores pequeños-) más estable en el tiempo y se obtienen mejores resultados estéticos. Los huesos de los niños son más fáciles de “moldear”, estimular, ensanchar o frenar que los huesos de los adultos. Por eso, es más firme un ensanchamiento maxilar realizado a un niño de 8 años que a uno de 13. La intervención temprana puede prevenir un tratamiento muy largo a posteriori.
¿Qué se precisa para realizar una buena limpieza bucodental?
El doctor Corral aconseja realizar un buen cepillado y un equipo básico de higiene bucodental que incluya:
- Un cepillo dental que se adapte al tamaño y forma de cada boca y a la capacidad manual del usuario. Además, tiene que usarse y servir para limpiar no sólo los dientes, sino también las encías, la lengua y los carrillos, donde también se acumulan los gérmenes. No se tiene que utilizar más de tres meses seguidos. Lo importante es limpiar las superficies externas de los dientes, colocando el cepillo en la línea de las encías con los filamentos formando un ángulo de 45º y barriendo desde la encía al diente. También hay que limpiar las superficies internas de los dientes posteriores colocando los filamentos en la línea de las encías, cepillando desde la encía hacia el diente. Para limpiar las superficies internas de los dientes anteriores hay que colocar el cepillo perpendicularmente, de forma que sólo actúen los filamentos de la punta del cepillo. Desde esa posición conviene cepillar con pequeños movimientos arriba-abajo. Las superficies superiores de masticación hay que limpiarlas cuidadosamente de adelante hacia atrás y de atrás hacia delante.
- Pasta de dientes. En ella viajan los productos que necesitan las piezas dentales y encías. En la infancia es fundamental el flúor. Algunos pediatras insisten en que no es bueno que los pequeños se traguen la pasta por buen sabor que tenga.
- Colutorio. Traslada productos activos a la boca. Enjuagarse con ellos tiene efectos muy positivos para las encías y para el control de la placa dental.
- Hilo de seda. Permite acceder a los espacios interdentales (superficies por las que los dientes contactan).
El error de esperar
Los problemas más frecuentes que se tratan con ortodoncia son el apiñamiento dental, la protusión de los dientes (inclinados hacia fuera), la mordida inadecuada y la protusión de la mandíbula. Una visita cuando el niño es pequeño al odontopediatra (el propio pediatra puede sugerirla) facilita la corrección en su mejor momento. Porque cuando se dejan sin tratar, los problemas ortodóncicos se agravan. Es menos costoso tratarlos a tiempo que emprender a posteriori cuidados dentales más serios.
“Cada maloclusión tiene una indicación”, resume la presidenta de la SEDO. Siempre teniendo en cuenta esta premisa, Ane Vitoria nos explica cómo en sus clínicas se suele realizar el tratamiento ortodóncico en dos fases. La primera se ocupa de armonizar las bases óseas (maxilar, mandíbula o ambos) y de modificar hábitos. Normalmente se realiza con la ayuda de aparatos fijos o removibles (de quitar y poner). Es en la segunda fase cuando ya se tratan los problemas dentarios con ayuda de los conocidos ‘brakets’.
La ortodoncia temprana puede mejorar la sonrisa del niño, pero los beneficios son numerosos. Según la Asociación Americana de Ortodoncia, el tratamiento temprano es ventajoso por las siguientes razones:
- Influye en el crecimiento de la mandíbula de forma adecuada.
- Armoniza el ancho de las arcadas dentales.
- Mejora el patrón de los dientes permanentes.
- Conlleva menor riesgo de traumatismo en los incisivos superiores protuídos.
- Corrige hábitos orales.
- Mejora la estética y la autoestima en un momento en el que su impacto emocional es muy importante para el desarrollo psicológico y la integración social del niño.
- Simplifica y/o acorta el tiempo de tratamiento en la fase de ortodoncia correctiva.
- Reduce la posibilidad de dientes permanentes impactados.
- Mantiene o gana espacio para los dientes permanentes que van a erupcionar.
- Puede llegar a reducir o eliminar problemas respiratorios o del habla.
- Favorece la higiene. Los dientes rectos son más fáciles de mantener limpios y menos susceptibles a las caries y a enfermedades de las encías.
Los beneficios del tratamiento ortodóncico temprano están constatados y son más palpables todavía cuando existe un problema óseo de importancia. Gracias a ellos es posible evitar la extracción de piezas, y, en algunos casos, eludir la cirugía a la vez que se logra el mantenimiento de la integridad de la arcada bucal.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
13/3/06
¿Cómo conseguir que desayunen?
¿Por qué hay que desayunar?
El desayuno ha de suponer entre el 20 y el 25% de las calorías ingeridas a lo largo del día, así que no es suficiente ir a clase con un vaso de leche o unas galletas en el estómago, y mucho menos sin haber probado bocado. Esta incorrecta y extendida costumbre de salir de casa en ayunas, da lugar a bajos rendimientos en clase, genera desequilibrios en los hábitos alimentarios de los niños y niñas, y en consecuencia, en su estado nutricional.
Además, si los pequeños desayunan es más fácil que mantengan su peso dentro de unos límites saludables, pues el hecho de repartir las calorías del día en 4 o 5 comidas, ayuda a que no haya una ingesta excesiva en ninguna de ellas y a no picar entre horas.
Se levanta y no tiene hambre
Es frecuente que a primera hora de la mañana los pequeños no tengan hambre ni ganas de sentarse a la mesa para comenzar a ingerir alimentos. Por este motivo, conviene que se levanten con tiempo y dediquen un rato a asearse, vestirse o preparar la mochila, para así generar sensación de hambre.
La presentación del desayuno también juega un papel importante, por lo que los padres tendrán que poner de su parte y levantarse con tiempo para preparar un desayuno sencillo pero apetecible. Si además desayunan con los pequeños, aún mejor.
Conviene intentar amoldarse a sus gustos, lo que no significa ceder a todos sus caprichos, sino hacer que la hora del desayuno sea un momento agradable para ellos.
Los secretos de un buen desayuno
Un desayuno completo ha de contener diferentes grupos de alimentos. Por un lado se encuentran los farináceos, un grupo de alimentos en el que se incluyen el pan (de barra, molde o tostado), los cereales, las galletas… todos ellos ricos en hidratos de carbono, la “gasolina” que el organismo necesita para ponerse en marcha. Los lácteos también han de estar presentes en la hora del desayuno. Tanto leche como yogures o queso, aportarán buenas cantidades de proteínas, calcio y vitaminas, si bien se puede recurrir a la leche de soja u otras leches vegetales que también son una buena fuente de calcio. La fruta es el tercer elemento que ha de contener un buen desayuno. Entera o en brochetas, formando parte de una macedonia o una compota, y en zumo (sobretodo si se toma con la pulpa), la fruta es fuente de vitaminas, minerales, azúcares y fibra.
Si se desea, y considerando la composición del resto de comidas del día, se puede completar el desayuno con otros alimentos como jamón york o serrano, pavo, huevos… todos ellos ricos en proteínas de buena calidad.
Algunas ideas…
Preparar un desayuno equilibrado y apetecible para los pequeños puede ser más sencillo de lo que parece. Hay que tener en cuenta que el desayuno contenga alimentos del grupo de los farináceos, de los lácteos y fruta, si bien las formas de presentarlos y combinarlos pueden ajustarse tanto a los gustos de los pequeños como al tiempo del que disponga quien los prepara. Estas son algunas opciones:
Desayunos dulces
Zumo de kiwi y fresas. Pan tostado con mantequilla y mermelada, o con queso suave y dulce de membrillo.
Vaso de leche sola o con cacao. Frutas en papillote . Cereales con yogur.
Vaso de leche sola o con cacao. Macedonia de frutas con yogur. Bizcocho cremoso de manzanas y almendras , magdalenas o galletas.
Desayunos salados
Batido de frutas. Bocadillo de pechuga de pavo y queso suave.
Cuajada. Sándwich de jamón y tomates gratinados. Fruta.
Yogur. Zumo de manzana. Pan con tortilla de quesito o emparedados de huevo.
Si no se consigue que acepten este tipo de desayunos, conviene que tomen un almuerzo consistente. El objetivo es que coman lo suficiente antes del mediodía para que no lleguen a la comida con hambre excesiva y se den un atracón. Así pues es posible realizar un buen desayuno y un almuerzo más ligero o viceversa, teniendo en cuenta que no falte ninguno de los tres grupos de alimentos en los que se basa un buen desayuno: farináceos, lácteos y fruta.
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
12/3/06
El impacto de la posmodernidad en la paternidad
El impacto de la posmodernidad en la paternidad
Aunque el concepto de posmodernidad es muy amplio, para los fines del presente trabajo sólo nos referiremos a la acepción que establece un marco crítico para la ciencia positiva. La epistemología posmoderna se basa en las siguientes cuatro propuestas:
1) Rescata tipos de discurso que el conocimiento científico no incluye.
2) Propone introducir en el quehacer científico la reflexión ético-moral como elemento sustantivo que garantice el respeto a la diversidad y a la diferencia, un aspecto necesario hoy por la manera en que algunos grupos usan los productos de la ciencia y abusan de ellos en nombre de la verdad universal y del progreso.
3) Metodológicamente, en términos generales, propone el análisis de un discurso que, en principio, busque respuestas en las explicaciones que dan los actores que construyen su propia realidad local.
4) Porque no todo vale, sitúa el conocimiento en un marco crítico que permita generar nuevas posibilidades de vida.
La posmodernidad ha generado nuevas perspectivas sociales e intenta rescatar, reconocer y valorar otro tipo de razonamientos y formas de vida que no incluye el discurso dominante. La familia ha sido un objeto de estudio que se ha beneficiado de este nuevo contexto crítico. Así, se ha desmitificado la familia nuclear como la organización normal y universal para reconocer otras formas de vida que también son llamadas familias, lo que produjo "una especie de big bang en la sociología de la familia" (Cheal 1991: 8). Especialmente en los países ricos, existe una tendencia a hablar de "familias alternativas" (Weeks, Donovan y Heaphy 1999), diferenciadas por clase, raza, etnia, cultura, historia o preferencias, y se reconocen otros tipos de estructura familiar como las basadas en la monoparentalidad o las familias de elección.
El impacto del movimiento feminista en la nueva paternidad
Probablemente un pensamiento que represente las ideas que defiende la posmodernidad sea el feminismo. De nuevo fueron Young y Willmott, en 1974, quienes predijeron que el movimiento feminista influiría en las siguientes generaciones y que se verían afectados los papeles tradicionales de la pareja; especialmente el cuidado de los hijos sería un tema fundamental que produciría cambios sustantivos en la cultura patriarcal.
Los estudios de las feministas han puesto en evidencia muchos de los mitos construidos sobre la familia nuclear en su forma patriarcal que defendía la sociología estructural-funcionalista. Por ejemplo, el trabajo pionero de Jessie Bernard (1972) demostró que en la unión marital existen dos matrimonios a la vez: el de ella y el de él. Con ello se pone de manifiesto no sólo la importancia de las diferencias entre los géneros, sino también, y sobre todo, la relación de poder que ha impuesto el hombre a la mujer en una cultura del hombre y para el hombre.
Más que una denuncia política, la gran contribución de los estudios feministas es que redefinieron el campo de investigación de roles sociales entre los individuos, e hicieron posible, de este modo, la inclusión de una gran variedad de estilos que no necesariamente están relacionados con el tipo de sexo, sino con preferencias y prácticas socioculturales. Han ofrecido un nuevo marco conceptual en el que puede ser explorado lo femenino y lo masculino en su condición histórico-cultural.
La gran variedad de estudios feministas sobre el género influyó en el concepto de masculinidad y produjo nuevos estilos de ser padre. Las relaciones entre la pareja se hicieron más simétricas, y la negociación diaria sobre lo que significa ser padre-hombre y madre-mujer crearon una parentalidad más igualitaria y, en consecuencia, otras maneras de ser padre y madre.
Padres homosexuales
Una de las ventajas de ubicar la investigación sobre la paternidad en el contexto de los estudios de género es que permite ver y reconocer una gran variedad de formas de ser padre; una de éstas son los padres homosexuales.
A pesar de que hoy las familias basadas en la relación lesbiana o gay son una realidad, siguen siendo estigmatizadas y no son reconocidas institucionalmente, por lo que afrontan graves problemas de marginación. Por ejemplo, la falta de una legislación que regule, igual que para las parejas heterosexuales, los derechos de herencia, las pensiones, el seguro médico y social, los préstamos para vivienda, la inmigración, etcétera, así como el derecho a la adopción y custodia de los hijos cuando una pareja se separa.
La paternidad en la relación gay se tiene que reconocer desde una nueva perspectiva que permita comprenderla a través de los propios actores que la generan, que no tiene que ver con la relación heterosexual. Al respecto, Weeks, Donovan y Heaphy (1999) señalan que la falta de reconocimiento tanto social como legal de la parentalidad basada en la homosexualidad ha generado que este tipo de parejas se enfrente a cuestiones más complejas de obligación, compromiso y responsabilidad hacia los hijos y la propia pareja que las de tipo heterosexual. Por ejemplo, parejas de lesbianas discuten con amigos homosexuales acerca de la inseminación artificial, y conciben hijos de esta forma; esto ha creado una complejidad particular en la que están implicados padres biológicos, amantes, ex amantes e incluso toda la familia.
Estos autores dan ejemplos de esta clase de familia. Analizan la peculiar relación que mantienen los padres gays de una niña de doce años y dos madres lesbianas que viven cerca (Weeks, Donovan y Heaphy 1999: 96). En este caso, la hija se refiere a sus papás y a sus mamás, que son quienes componen su grupo familiar.
Actualmente, en Inglaterra se ha abierto un debate en el Parlamento sobre el derecho a la adopción de las parejas homosexuales. Uno de los puntos que se argumentan a favor es que los hijos necesitan antes que nada un contexto familiar donde se les respete, escuche, quiera, reconozca y valore, y los padres heterosexuales, en el marco de la familia nuclear tradicional, no siempre lo garantizan.
Para sorpresa de muchos, el 22 de junio de 2000, en el Parlamento de Navarra (España) se aceptó una ley que permite a parejas de gays y lesbianas adoptar niños o niñas, lo que se hizo fue reconocer otros tipos de parejas con derecho a la adopción que no necesariamente sean heterosexuales: "La ley foral de Navarra otorga el concepto de pareja estable, que, con independencia de su orientación sexual, es definida como la unión de dos personas mayores de edad que conviven durante un año" (Pastor 2000).
Los autores concluyen que la paternidad desde la relación homosexual se vive y se construye de forma distinta; este tipo de discurso de relaciones no heterosexuales acerca de responsabilidad, cuidado, socialización, educación, amor y necesidades paternales ha generado nuevas maneras de masculinidad y, con ello, de familia.
El impacto del divorcio en la nueva paternidad
En los últimos años, otro de los aspectos que ha contribuido a generar cambios dramáticos en la paternidad es el aumento del divorcio. En Gran Bretaña, entre 1980 y 1990 se llevó a cabo un debate en torno a la paternidad, especialmente el problema del rol del padre después del divorcio. El aumento de éste puso en crisis la paternidad tradicional, sobre todo la que parte de la cultura patriarcal, ya que muchos perdían a su padre. La ruptura no era sólo con la esposa, sino también con los hijos, quienes perdían todo contacto afectivo y social con el padre. Esta crisis social dio como resultado una ley, que denominaron The Children Act 1989, dirigida a redefinir los compromisos y obligaciones de la paternidad después del divorcio, y que afectó también al papel de la maternidad. En términos generales, se intentaba establecer una nueva concepción de la paternidad.
Aunque en líneas generales ha resultado beneficiosa, C. Smart (1999) señala que esta ley tiene graves deficiencias, ya que la nueva paternidad, a pesar del divorcio, se construye sobre la base de la relación con la ex esposa y no con los hijos, sobre todo cuando éstos son menores de edad; así, aparece un nuevo estilo de relación entre los ex cónyuges que afecta sobre todo a la paternidad. "Los nuevos padres son más comunicativos y flexibles" ante indicaciones de la madre referidas a la alimentación, el cuidado, la rutina, la higiene, la enfermedad de los hijos, etcétera (Smart 1999: 103).
Padres solteros
Las cifras de padres solteros están aumentando en los países de Occidente por múltiples circunstancias: el divorcio, la emigración por motivos de trabajo, la enfermedad o muerte de la esposa, el abandono al padre y los hijos, etcétera. Estas circunstancias pueden deberse a una decisión propia o forzada, y caracterizarse por una transición lenta, inesperada o repentina. En Estados Unidos, por ejemplo, existen 1.4 millones de padres solteros que se clasifican conforme a la siguiente variedad: padres que tienen esposa, pero que están trabajando en otro lugar; padres divorciados que comparten la custodia de los hijos o los tienen de tiempo completo; padres que afrontan una enfermedad severa de su esposa o pareja; y el viudo que se convierte en padre soltero (Davis y Borns 1998).
Esto ha generado cambios radicales en algunos padres, sobre todo aquellos que han asumido la responsabilidad total de los hijos. En ellos surge una nueva sensibilidad que denominamos instinto paterno.
Narración de una experiencia personal: construyendo el instinto paterno
Mi condición actual es de padre soltero como resultado de la muerte de mi esposa. Soy padre de un niño de siete años, Alex, y de una niña de cinco, Nicole. La siguiente narración relata mi experiencia como padre soltero. Aunque no tiene ninguna fundamentación científica, creo que complementa el presente trabajo, ya que en algunos temas es imposible desligar el discurso científico de la biografía personal, y en muchos casos tal experiencia no contamina el conocimiento científico, sino que lo enriquece y le da vida.
Es de todos conocida la expresión instinto materno, que evoca una peculiaridad natural femenina sobre la maternidad y a la vez niega la posibilidad de que un hombre pueda tenerlo.
En mayo de 1996, el nacimiento de mi hijo Alex me convirtió en padre. En aquel entonces, mi esposa y yo acordamos que seguiría trabajando de tiempo completo fuera del hogar y ella se encargaría del cuidado de Alex en la casa. Esto no significa que no interactuara con él, que no estableciéramos una relación emocional estrecha y que no me hiciera responsable de él en ciertas ocasiones, sobre todo cuando estaba en casa.
Aunque reconocía entre Alex y mi esposa una relación particular (lo amamantó más de ocho meses), durante ese tiempo veía y sentía que compartían un mundo aparte mediante un lenguaje corporal que sólo ellos podían entender; por ejemplo, cuando Alex tenía hambre, sed, calor, frío, un cólico, etcétera. Mi explicación y consuelo de dicho entendimiento entre ellos como padre era que se debía al instinto materno.
Otro de los acuerdos era que durante la noche ella se levantaría cuando Alex llorara. Es extraño; pocas veces me daba cuenta de que Alex se despertaba durante la noche (no lo escuchaba), aunque mi esposa me comentaba que a veces lo hacía hasta seis veces. De nuevo mi justificación era el instinto materno.
En febrero de 1998 nació Nicole y seguimos con los acuerdos, aunque mi responsabilidad y tiempo aumentaron, principalmente con mi hijo Alex. Este fue un momento importante en que viví de otra manera mi paternidad. Estaba ante un niño de dos años que se expresaba con una lógica particular que aprendí en mi interacción cotidiana con él.
En junio del mismo año se le diagnosticó a mi esposa cáncer de pecho. Ése fue otro momento en que mi práctica cotidiana como padre cambió radicalmente, pues dediqué más tiempo a mi esposa y a mis hijos. Durante año y medio luchamos juntos en contra de esa enfermedad maligna, aunque el pronóstico cada día era peor y, según los doctores, la muerte, tarde o temprano, era inevitable. Tal circunstancia me llevó a hacerme cargo de mis hijos de tiempo completo y mis responsabilidades como padre se transformaron.
Cada día aprendía algo distinto: desde el cambio de pañales hasta entonar una canción de cuna. Hoy, mis hijos y yo formamos una relación estrecha donde compartimos un lenguaje común. Por ejemplo, durante la noche, aunque esté dormido, escucho cada movimiento de mis hijos, interpreto cuándo están cansados, enfermos, tienen hambre o sed, quieren jugar, dormir o descansar. Aunque, curiosamente, ellos también me escuchan, están al tanto de mí, lo que explica la naturaleza interactiva de la paternidad.
He experimentado también cambios en la manera de expresar mis sentimientos hacia ellos; me sorprende ver que una caricia y una palabra que exprese amor son distintas para Alex y para Nicole, y estoy seguro de que no es sólo por la diferencia de edad, sino también de sexo.
Todo ello me hace pensar que ha surgido en mí, probablemente, un instinto paterno.
Esta nueva manera de enfrentarme con mi masculinidad, mediante la práctica paterna, está relacionada con mi historia personal, es decir, con la madre que siempre estuvo a mi lado cuando era un bebé y un niño y que hoy es parte de mi identidad como hombre, así como con mis actuales circunstancias: la enfermedad de mi esposa y su posterior muerte me hicieron interactuar día a día con mis hijos de forma distinta, y descubrir no sólo una forma de vida difícil y agobiante, sino también fascinante, desafiante, interesante y altamente satisfactoria.
Más allá de la modernidad y la posmodernidad: la pobreza y la nueva paternidad en Latinoamérica
La modernidad y la posmodernidad como formas de vida no encuentran un sentido lógico en Latinoamérica. No es posible aplicar la clara evolución de las prácticas paternas tradicionales, modernas y posmodernas de los países anglosajones a una realidad como la latinoamericana. La propia historia de esta región nos hace ver que existe una serie de precondiciones económicas y culturales que hacen de la paternidad un híbrido imposible de categorizar de un solo modo. Especialmente, la pobreza ha generado estilos de vida que sitúan a muchas familias en desventaja, y crean una dinámica familiar peculiar. Por ejemplo, el antropólogo Oscar Lewis identificó en los años cincuenta toda una cultura de la pobreza en familias que emigraron del campo a la ciudad como resultado de la miseria. Su investigación, con un estilo metodológico sociobiográfico, pudo reconocer una serie de paternidades sui generis. Por ejemplo, en la familia Sánchez (1997), Jesús, a pesar de que ha tenido hijos con cuatro mujeres distintas, cada una de las cuales con hijos de matrimonios anteriores, siempre ha tenido un sentido de responsabilidad para sus diversas mujeres e hijos, a ninguno abandonó, y expresó siempre un cariño especial hacia ellos. Esta estructura atípica de familia tradicional, que no tiene nada que ver con la familia nuclear moderna o con las posmodernas, no hace que Jesús renuncie a su paternidad y exprese su apoyo y amor a sus hijos e hijastros peor que muchos padres que viven en el contexto de una familiar nuclear de clase media alta.
Este breve análisis de un tipo de familia mexicana, que desde los años cincuenta hasta la fecha va en aumento, sirve sólo para reflexionar sobre la complejidad social y cultural que envuelve la paternidad, un tema de estudio imposible de analizar como variable independiente y hacer de los resultados de investigación un conocimiento universal y ahistórico.
Implicaciones de la nueva paternidad para la terapia familiar
Tal como hemos visto, no existe una manera de ser padre, sino muchas, y éstas dependen de circunstancias y contextos de las familias. Este nuevo ámbito requiere terapeutas que vayan más allá del saber tradicional e incorporen en sus conocimientos y prácticas otras maneras de ver y tratar la familia; esto significa:
1. No asumir o dar por sentado un discurso particular de masculinidad, en este caso de paternidad, siempre articulado en torno a la familia nuclear, que peligrosamente organiza de manera implícita nuestras prácticas terapéuticas.
2. Generar nuevas simbologías de género que dibujen genogramas que vayan más allá de la distinción sexual, y nos conduzcan a ver nuevos mapas y relaciones.
3. Aceptar y reconocer la diversidad de formas de familias y con ello de paternidad, para permitir así enriquecer la práctica clínica. Aunque también es importante señalar que hay que enfrentar el conocimiento de la nueva diversidad paternal a una reflexión ético-crítica con el objetivo de no hacer del tema un riesgo para los miembros de la familia, porque no siempre todo vale.
4. Hacer del contexto terapéutico un campo de investigación empírico excepcional donde se saben explorar y comprender las formas de padre que están surgiendo día a día, y en especial nuevas maneras de masculinidad en el contexto de la familia.
5. Encontrar en la paternidad un recurso atractivo para crear cambios terapéuticos hacia todo el sistema familiar:
a) Para reconocer en las familias su propia manera de entender y tratar la paternidad con el fin de comprender la dinámica familiar en torno a este tema.
b) Para hacer de la nueva paternidad un discurso alternativo que puede conjugarse con nuevas formas de maternidad, y origine en los hijos estilos de género que posiblemente reproducirán en las siguientes generaciones. Por ejemplo, si queremos hacer de la paternidad un recurso, es necesario analizar cuándo un padre tradicional ha mostrado sentimientos y comportamientos hacia los hijos que han dejado sorprendida a toda la familia, pues estos momentos alternativos pueden ser útiles en la terapia.
c) Para explorar con la familia nuevas maneras de paternidad con el propósito de no sólo resolver problemas, sino de generar otros estilos de vida a medio y largo plazo.
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Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
7/3/06
Primer elemento de la pubertad Cuando llega la primera menstruación
La menstruación es un proceso que se ha adelantado de dos a tres meses por década desde hace 100 años, por lo que hoy es normal que una niña comience con su periodo a los 9 años, señaló el especialista.
Carlita acaba de cumplir 10 años y su temor más grande en la vida es ir a clases, no porque le aburra la escuela, mucho menos porque le dé flojera levantarse temprano, la verdad es que teme ser la única niña del salón a la que le llegó su periodo menstrual.
El hecho ocurrió una semana después de que cumplió 10 años. Hoy está acostada en su cama, deprimida, con cólicos que no le permiten jugar con sus muñecas Bratz y usa una toalla femenina de su mamá, recortada con tijeras.
No encuentra respuesta a lo que le pasa. Al preguntarle si lo tomó como un regalo, Carlita sonríe y se ruboriza: “¿Un regalo? Pues no creo que a ninguna niña de mi salón le hayan regalado lo mismo”.
Lo que Carlita no sabe es que no es la única a la que le llegó el periodo menstrual en cuarto de primaria, porque aunque por lo general se da entre los 11 y 13 años.
La maduración sexual del cuerpo femenino puede iniciar incluso a los 7 años de edad.
Roberto Cerdera, ginecólogo experto en reproducción, explicó que mientras la Menarca, nombre como se le conoce a la primera menstruación, no suceda antes de los 9 años, se considera normal.
“En los últimos 100 años, por cuestiones de evolución, la menstruación se ha adelantado de dos a tres meses por cada década que ha transcurrido”, expuso.
La confusión en la sociedad es que cuando ven menstruando a una niña de 9 años le parece un fenómeno, cuando no lo es, por lo menos no desde hace unos diez años.
Cada caso es distinto
“Cada organismo es diferente y el proceso de desarrollo varía entre unas niñas y otras, influye la raza, el peso corporal y hasta las condiciones climáticas, porque a nivel del mar la pubertad es más temprana que en las alturas, por ejemplo”, explicó el ginecólogo.
Según el especialista, la primera menstruación sólo es uno de los elementos de la pubertad porque ésta se inicia con el desarrollo mamario y ése sí no debe suceder antes de los 8 años de edad, y cuando ocurre generalmente se debe a que las niñas han consumido alimentos manipulados con hormonas.
Para Georgina Interano, nutrióloga del hospital Juárez de México, la menstruación se ha adelantado en los últimos diez años simplemente por el desarrollo evolutivo.
“La acumulación de grasa en las niñas también es determinante, porque un requerimiento para lograr el brote de la pubertad es que las niñas cubran con su necesidad de grasa corporal desde muy chiquitas, incluso a los 8 años.
“Hoy vemos que los niños crecen y se desarrollan más rápidamente que en años anteriores”, consideró.
De acuerdo con la nutrióloga, los alimentos manipulados con hormonas sólo tienen influencia en la aparición de la Menarca si la niña maneja obesidad, porque querrá decir que la consecuencia de ingerir este tipo comida apresuró la acumulación de grasa que requería su cuerpo para comenzar el desarrollo.
Pero siguen siendo niñas
La sexóloga Maricarmen Herrera, vocal del Consejo Nacional de Sexología, recomendó a los papás que sigan tratando a las niñas como niñas y no como adolescentes.
“No hay que confundir. No porque ya tuvieron la Menarca deben tratar a la pequeña como un adolescente. Hay que permitirles crecer poco a poco”, puntualizó.
Según la sexóloga, es importante que los padres platiquen mucho con sus hijas porque a esa edad cualquier cosa que sientan que las hace diferentes del resto de sus amigas las puede confundir al grado de hacerlas sentir como fenómenos.
“Hay que explicarles que hay cambios en la evolución humana y que no todas las mujeres inician a la misma edad. Dejar claro que se trata de un proceso muy personal llamado reloj biológico”, agregó.
Otro factor que la sexóloga recalcó es el bombardeo constante de mensajes sexuales.
“Es muy fácil persuadir a una niña de 9 años a seguir modelos que ve en la televisión y que buscan actitudes de adulto aplicadas en niños”, dijo.
Es importante no reprimir ni sobreproteger, aconsejó, pero
sí preguntarle a la pequeña cómo se siente.
“No se trata de que ya porque menstruó, se va a poner tops o aretes en el ombligo”, manifestó.
Es importante que no se descalifiquen los sentimientos de una pequeña, apuntó, porque puede ser que para ella la llegada de la menstruación sí sea un grave problema.
“Hay que escucharla y aclararle todas sus dudas. Darle la mano y apoyarla. Hacerle entender que es un proceso normal y nunca calificarla de ‘pobrecita”, concluyó
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra
6/3/06
Cuidados para hacer feliz a su bebé
De generación en generación se ha ido transmitiendo la forma de cómo cuidar a los recién nacidos.
Cortar el cordón umbilical con tijera o gillette, ponerles gazas o fajeros a los niños, curar el ombligo con mercurio cromo, quedarse en casa para dar a luz, darle agua azucarada al bebé o separar al recién nacido de su madre son solo algunas costumbres heredadas culturalmente.
El problema es que más allá de la tradición, se ha comprobado que los procedimientos mencionados anteriormente no favorecen la salud de los bebés.
Al contrario, acciones como tomar al bebé de los pies, ponerlo con la cabeza hacia abajo y luego darle una palmadita para que respire puede causar en el recién nacido pequeñas hemorragias en el interior de su cráneo.
“Yo he visto que muchas madres tienen la idea de que es mejor no darle pecho exclusivo a su bebé. La mayoría de gente ya tiene lista la leche artificial, las pachas”, dijo Margarita Linares, jefa de la unidad de ginecología del Hospital Nacional Zacamil.
“Lo que la gente no sabe es que darles leche artificial a los recién nacidos puede provocar infecciones estomacales. También, como la leche es muy cara, las personas pueden darle muy rala la leche al bebé y causarle al niño desnutrición”, siguió comentando Margarita Linares.
Algo parecido sucede con el fajero. Por la orina del recién nacido, el fajero puede mantenerse húmedo, contaminado por la orina, y esto puede dar paso a infecciones.
Y eso no es todo. Con la creencia que algunas mujeres tienen sobre los beneficios de dar a luz en su casa, muchos bebés pueden fallecer.
Esto se debe a que si el niño viene con el cordón umbilical enrrollado o con los pies por delante las parteras no tienen los recursos médicos adecuados para actuar de manera rápida y efectiva para salvarle la vida al infante.
Adiós a las acciones de riesgo
“El componente más poderoso de la mortalidad infantil la constituye la mortalidad neonatal (menos de 28 días de nacido)”, comentó el doctor Carlos Meléndez, miembro del equipo técnico de la dirección general de salud del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social.
Precisamente muchas de estas muertes se deben a la realización de prácticas equivocadas transmitidas por generaciones.
Pensando en esta realidad, en El Salvador, el Ministerio de Salud ha creado una serie de estrategias para salvar la vida del bebé y de la madre.
Entre estas se pueden mencionar las iniciativas de Maternidad Segura, Salud Reproductiva, que concluyeron en 1999 con otras dos estrategias fundamentales: la primera es la estrategia del paquete Madre Bebé y la estrategia Atención Integral a las Enfermedades Prevalentes en la Infancia (AIEPI).
“Estas dos estrategias están encaminadas a mejorar la capacidad de respuesta de las instituciones del sector salud, concretamente el Ministerio de Salud, el Seguro Social y las ONG, y darles las herramientas tecnológicas que permitan la supervivencia del recién nacido”, explicó el doctor Meléndez.
La otra estrategia de comunicación en salud infantil COSIM pretende dar todos los conocimientos necesarios a las familias, padres o cuidadores sobre los comportamientos básicos para promover la salud, en este caso del recién nacido y del niño.
De esta manera, con los nuevos conocimientos, se pueden ir mejorando las prácticas en el cuidado de los niños pequeños y, como consecuencia, maximizar su calidad de vida.
A curar el ombligo
Con respecto al ombligo de los bebés, también existen ideas antiguas que no dan los resultados esperados.
Una de estas prácticas incorrectas es amarrar el ombligo del bebé con una cinta umbilical.
Desde 1999 se ha sustituido la dicha cinta por un “clam”, perfectamente esterilizado, que reduce infecciones y sangrado.
Según el pediatra Meléndez, es muy común que las madres curen el ombligo de sus hijos con mertiolato. Pero la curación del ombligo debe realizarse con alcohol de 70 grados, pues el mertiolato no tiene propiedades para desinfectar la zona.
“Se trata de matar las bacterias, porque el ombligo es la principal puerta de entrada de las infecciones o enfermedades como el tétano, en especial en esos casos en los cuales a los bebés se les cortaba el cordón umbilical con tijera. El cordón debe cortarse con un equipo esterilizado”, dijo Meléndez.
Otro de los cuidados que deben cambiarse es el uso de fajeros o gazas.
“La gente cree que al mantener con fajero al niño no se le va a producir una hernia umbilical, esto es falso. El fajero no previene hernias. La mayoría de hernias umbilicales se cierran solas entre los seis y siete años de edad, salvo malformaciones del ombligo”, explicó el galeno.
“Hay algunas enfermeras que colocan gazas y fajeros, pero es mejor que el cordón umbilical se seque al aire ambiente, así se cae en tres o cuatro días. En cambio, los que se les ponen gazas o fajeros tardan más de una semana en caerse”, dijo el doctor.
Alimentación especial
“Muchas mujeres tienen la creencia equivocada de que la leche les bajará hasta los tres días después de que el bebé ha nacido, y mientras tanto le dan al bebé agua azucarada. Eso no es un alimento, y su hijo puede desnutrirse”, comentó Margarita Linares.
La verdad, según la jefa de la unidad de ginecología, es que el niño debe empezar a mamar media hora después de nacido. “La leche empieza a salir de los senos cuando el niño empieza a succionar”, afirmó Margarita, antes de agregar: “Hasta los seis meses, si el niño mama suficiente, no necesita ni agua”.
Y eso no es todo, si el recién nacido recibe otro alimento en esta etapa de su vida, puede sufrir diarreas, cólicos, vómitos o infecciones. Por el contrario, la leche está esterilizada y protege al nuevo ser humano contra las infecciones.
“La lactancia materna disminuye el sangrado de la madre, pues cuando el bebé mama, la madre secreta una hormona que contrae el útero. La mujer disminuye su sangrado, además de generar vínculos afectivos importantes y de evitar que su hijo sufra de hipoglicemia e hipotermia”, finalizó el médico pediatra.
Secar al bebé
Cuando se va a recibir al niño, se deben calentar previamente las sábanas y las compresas y debe secarse al bebé de manera gentil.
Se deben separar inmediatamente las compresas mojadas, de lo contrario, el niño va a transmitir su calor y se va a enfriar. “El bebé debe colocarse piel a piel, no empacarlo”, añadió el doctor Meléndez.
Antes se empacaba a los bebés y esto reducía su capacidad de respiración. Ahora se está tratando de introducir los cobertores neonatales. “Son una especie de gorrito con velcro que calientan al niño sin atarlo”, comentó el doctor.
La razón de empacar a los niños o colocarles el cobertor es para protegerlos térmicamente y evitar así la hipotermia.
Según Meléndez, cuando un niño se enfría, también se le baja el azúcar y, como consecuencia, puede convulsionar.
Hacia el hospital
Una de las acciones que más daño pueden traer a la madre y al bebé es dar a luz en la casa, donde no hay material esterilizado ni los instrumentos médicos adecuados para solventar las emergencias.
Al contrario, en un centro de salud, los médicos y la institución hospitalaria tienen como responsabilidad ofrecerle a la madre un parto limpio.
“Aquí debe existir una adecuada limpieza de manos, limpieza del periné materno, la ropa limpia, el material esterilizado, todo ello con el objetivo de reducir las infecciones”, comentó el doctor Meléndez, quien agregó: “Al reducir las infecciones, vamos a reducir la morbilidad y mortalidad perinatal, la que ocurre desde las 22 semanas de gestación hasta los primeros siete días de nacido”.
Otro de los beneficios de que la futura madre sea atendida en un hospital es que el personal médico puede resucitar o reanimar al bebé, si él o ella tiene problemas para empezar a respirar.
En el país, desde 1999, se está promoviendo el programa que enseña al personal de salud habilidades básicas sobre cómo aspirar la boca y la nariz del bebé, cómo se seca y cómo se estimula a un niño.
Por ejemplo, ahora se realiza una estimulación táctil en la espalda y en las plantas de los pies. “Muchas de las complicaciones del recién nacido están centradas en el inicio de la respiración. Si no respiran, pueden sufrir complicaciones como secuelas neurológicas”, afirmó el médico.
Compañeros de cuarto
En el pasado, se tenía la idea de que los niños debían alojarse en un cuarto diferente al de la madre.
Según el pediatra Meléndez, las dos primeras horas después del nacimiento son horas de vigilia, y tanto la madre como el hijo deben alojarse en el mismo lugar.
“Con el advenimiento de la iniciativa Hospital Amigo de los Niños, 23 hospitales en El Salvador tienen la certificación donde se promueve el alojamiento conjunto, el apego temprano y la lactancia materna exclusiva”, concluyó el galeno.
http://www.laprensagrafica.com
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Dr. José Manuel Ferrer Guerra
5/3/06
La lactancia reduce el riesgo de diabetes materna
La investigación, dirigida por Alison M. Stuebe, del hospital Brigham de Boston (EE UU) y realizada a partir de los datos de 150.000 enfermeras estadounidenses, revela que el acto de amamantar absorbe mucha energía y mantiene estabilizados los niveles de azúcar. El análisis de los datos de las mujeres que habían sido madres en los últimos 15 años refleja que estas mujeres reducían sus posibilidades de padecer diabetes en el 15% por cada año de lactancia.
El estudio realizado pone de manifiesto, además, que la lactancia supone una elevada actividad del metabolismo de la mujer, con un gasto de unas 500 calorías al día para producir la leche. "Una mujer con dos hijos y que amamantó a cada uno durante al menos un año, podría reducir su riesgo de diabetes en cerca de un tercio en años posteriores", precisa el estudio.
En la actualidad hay en el mundo 124 millones de personas que padecen diabetes mellitus y esta cifra puede llegar a los 300 millones en el año 2025 a causa del incremento del sedentarismo y las dietas desequilibradas, así como a la mayor esperanza de vida de la población.
Otra investigación publicada en Environmental Health señala que la exposición a elevados niveles de agentes contaminantes orgánicos persistentes (POP), presentes en alimentos como los pescados grasos, se relaciona asimismo con un mayor riesgo de sufrir diabetes tipo 2.
http://www.elpais.es
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Dr. José Manuel Ferrer Guerra
4/3/06
El 70% de los jóvenes chinos tienen miedo u odio a sus padres
Según una encuesta realizada entre 3.000 estudiantes de secundaria en Pekín, el 6,65% "tiene miedo de sus padres, el 13,13% los detesta y el 56,28% los odia debido a sus presiones".
Estudios y amistades
La mayoría de los conflictos se centran en los resultados académicos, el peso y las amistades de los hijos, mientras la encuesta demuestra que la influencia de los padres está decreciendo en los hijos.
Una de las alumnas encuestadas, Xiao Xiao, es uno de estos típicos casos: "Mi madre me regañó por no haber conseguido la nota más alta en el examen de mitad de secundaria", señaló la joven, que es una de las mejores estudiantes de su clase.
"Los padres tienen expectativas demasiado altas e irreales sobre sus hijos", opinó Sun Yunxiao, especialista del Centro de Investigación de Niños y Jóvenes de China.
Violencia familiar
Una encuesta del centro señala que el 55% de los padres esperan que sus hijos accedan a un doctorado, mientras que el 83,6% exigen a sus hijos que estén entre los 15 mejores de su grupo.
Los conflictos entre padres e hijos no sólo vienen originados por las altas expectativas académicas, ya que el estudio demuestra la frecuencia de la violencia familiar, las ideas anticuadas de los padres y la interferencia en la privacidad del menor en cuestiones como la elección de las amistades y el uso de Internet.
Castigos físicos
A la vista del resultado de la encuesta el documento recomienda a padres, escuelas e instituciones que trabajen para mejorar la educación familiar y las relaciones entre padres e hijos.
La Academia China de Ciencias Sociales reveló en noviembre que el 60% de los padres chinos pega a sus hijos.
La presión académica, familiar y social son también causa de un total de 287.000 suicidios consumados en China cada año, un 19 por ciento de ellos cometidos por jóvenes entre 15 y 34 años.
http://www.elsemanaldigital.com/fdi/arts/14331.asp
Saludos Cordiales
Dr. José Manuel Ferrer Guerra